Javier Chávez Ataxca
periodistasquintanaroo.com
Creí por un momento que el Ayuntamiento capitalino había cruzado los límites de lo tolerable, autorizando por sus pistolas la instalación de una gasolinera en la avenida de los Héroes, en una zona delicada por ser residencial y, por si faltara poco, prácticamente en contacto con una escuela primaria, la Santiago Pacheco Cruz.
Los vecinos se cansaron de protestar pidiendo la intervención del alcalde Carlos Mario Villanueva Tenorio, pero este olímpicamente los ignoró, defraudando la confianza de familias chetumaleñas que todavía creen en los políticos de casa como en los Santos Reyes.
Y si era un exceso la instalación de esa estación de servicio, sería necesario inventar un nuevo calificativo para expresar la mezcla de indignación y asombro que provoca la confirmación de que también va otra gasolinera en el cruce de las avenidas de los Héroes y Venustiano Carranza, según la carta de vecinos que publicamos en este espacio.
El alcalde Carlos Mario Villanueva podrá lavarse las manos de nuevo, aclarando que las autorizaciones las dio su antecesor Andrés Ruiz Morcillo, pero esto es lo de menos porque hay un común denominador: políticos chetumaleños sobre la mesa.
La dupla Andrés Ruiz Morcillo-Carlos Mario Villanueva Tenorio tiene muchas cosas en común, más allá de su militancia priista y de sus cortos antecedentes electorales.
Ruiz Morcillo dejó expedientes nauseabundos inaceptables bajo cualquier circunstancia: deuda colosal, el negociazo de las lámparas LEDs que son un fraude a todas luces, las obras del parque BiouniverZoo, las gasolineras por doquier…
En el caso de Carlos Mario, se ha dedicado a ocultar todos los expedientes y malas cuentas de su antecesor, pidiendo nuevos empréstitos sin atender áreas prioritarias, pero sacando de la manga multas estratosféricas por tirar una colilla de cigarro en la calle, con fines estrictamente recaudatorios.
El comportamiento de ambos confirma su inocultable desprecio al habitante del municipio capitalino, y en particular al chetumaleño que obligadamente representan.
Por segunda ocasión se ha dado un relevo entre cozumeleños, ya que Roberto Borge recibió la estatefa de Félix González Canto –antes se dio entre Pedro Joaquín Coldwell y Miguel Borge Martín, tío del actual mandatario –, y entre el chetumaleño en general queda un ansia reprimida, ya que espera que sus figuras más visibles de hoy reverdezcan laureles, soñando con los tiempos de Mario Villanueva Madrid.
Pero, ¿debemos confiar en tipos como Andrés Ruiz Morcillo o Carlos Mario Villanueva Tenorio? En el caso de Morcillo, de entrada quedó descalificado por el millonario expediente de las gasolineras, ya que exhibió un comportamiento ajeno a los intereses de la comunidad, por no decir valemadrista.
Y mientras Ruiz Morcillo no tiene afanes electorales inmediatos, Carlos Mario Villanueva juega con la posibilidad de ser candidato a legislador en la elección federal de 2012, explotando hasta el límite el peso del apellido y aprovechando la brillante ausencia de oposición, pero sin mostrar una pizca de talento y compromiso con la sociedad, como ha demostrado con el tema de las gasolineras heredadas.
Si el político chetumaleño no es un decidido aliado del chetumaleño en sus justos reclamos, es descartable como opción electoral y queda la mesa servida para políticos de otras zonas del estado.
No hay de otra sopa: a los de casa hay que responderles en ciertos momentos, ya que posiciones como la presidencia municipal no deben servir exclusivamente para hacer negocios en la penumbra.


















